Todos los tipos de té vienen de una misma planta. La diferencia radica en los procesos de elaboración de cada tipo de té.
Blanco: el menos elaborado de todos los tés. Los brotes y hojas se marchitan y se secan, y se produce una oxidación natural muy leve.
Verde: a través del proceso de fijación se desactiva una enzima que intervendría en la oxidación.
Oolong: parcialmente oxidado.
Negro: completamente oxidado.
Dark tea o fermentado: comienza como un té verde que se fermenta y se oxida en el proceso de añejamiento.
Amarillo: está fijado y se envuelve para que haya una leve fermentación con la humedad y el calor.
Características
El té blanco
- Es un té suave y liviano.
- Tiene notas dulces.
- Reconocido por sus propiedades antioxidantes.
- Por la sutileza de su sabor se recomienda tomar solo o acompañando alimentos muy suaves que no le quiten protagonismo al té.
El té verde
- Es un té más intenso y con más cuerpo que el té blanco.
- Tiene notas herbales y vegetales.
- Una variedad única del té verde es el famoso té Matcha.
- Mejora la concentración, reduce el estrés, acelera el metabolismo, favorece la salud de la piel, entre muchos otros.
Té amarillo
- Es un té poco conocido en occidente, se produce en China.
- Es delicado y especiado.
- Tiene propiedades antiinflamatorias, relaja y al mismo tiempo ayuda a mantener el foco mental, entre otros beneficios.
Té Oolong (té azul)
- Es un té floral y frutal.
- Acelera el metabolismo.
- Tiene beneficios para la piel y las uñas.
- Perfecto para acompañar con pastelería.
Té negro
- Tiene notas amaderadas y florales.
- Tiene mayor concentración de cafeína.
- Contribuye a disminuir el nivel de colesterol y favorece la concentración.
- Excelente para acompañar el desayuno.
Dark tea o té fermentado (incluye el Puerh)
- Es un té sometido a un proceso de fermentación que mejora su aroma, sabor y textura.
- El puerh es una de sus variedades más famosas y es reconocido por sus propiedades digestivas.
- Es perfecto para acompañar con chocolate.


